¡Atención! Este blog puede herir o estimular tu sensibilidad.

4.1.13

Tiempo de siega



Cristina Gálvez
Ilustración Joaquín López Cruces

Mi Nela no es como las demás.
Se alborota apenas empiezan a florecer los primeros almendros, loca desaforada buscándome por los prados todavía cubiertos de musgo, y desde ese momento sus insistencias van creciendo como frutos rojos a la caza de lenguas y dientes. Si apenas me dedica una mirada cuando me engalano de domingo, verme cortando leña hace que me arrincone sin ningún pudor contra el tronco de los castaños. En mayo me obliga a acariciar su blanco cuerpo con caléndulas y amapolas. En junio, me arrastra imprudente a las húmedas profundidades de los saúcos, y en agosto siempre acabo viéndome forzado, no sé cómo, a realizar peligrosas acrobacias entre las ramas perfumadas de las higueras.
Mientras las otras mujeres sufren por mancharse el vestido de tierra o por arañarse la piel de los tobillos con las zarzas, ella se desata entre genistas y gramíneas, gimiendo bajo el zumo aplastado de las moras silvestres, licuándose entre aceitunas, estremeciéndose bajo la sombra ondulada de robles y alisos.
Pero mi Nela, que nunca ha sido como las demás, no tiene hoy ánimos para mirarme, delicada y limpia en su vestido nuevo. Yo le hablo de los teatros, de los grandes bulevares que nos esperan iluminados en la noche de la ciudad. Le prometo que saldremos a pasear todos los días al jardín botánico, que llenaremos el balcón de geranios. Todo inútil. El taxi llega, Nela llora y por primera vez tengo la certeza de que ya nada volverá a ser como antes.

Relato publicado en PervertiDos

14.11.12

El Pack de Parafilias ilustradas

Ahora puedes conseguir Perversiones y PervertiDos en un único pack, corre a reservarlo a tu librería favorita.



22.10.12

Fist & Sling

Culbert Moreno
El sling del bar es un poco incómodo, pero me gusta porque está a la vista de todos. Sobre todo de los recién lle- gados –todavía fríos de calle y convenciones sociales– y del patrón del Club: delicioso machote, que le tiene un miedo religioso al fist, pero no puede apartar sus ojos de las dotes sobrehumanas de algunos clientes selectos entre los que, inmodestamente, me destaco.
Yo sé que le gusto. Hasta caramelito en la boquita me ha puesto, y luego me preguntó, como con disimulo, si no me gustaba de otra cosa que el fist.
“Esos huevos, me dije, quieren sal”.
El pasado domingo debo haberle dado el puntillazo (lo comprobaré la próxima semana): el Viejo me clavó su extre- midad superior hasta donde el antebrazo pierde el prefijo. Hubiéramos ido más lejos, como en otras ocasiones, de no ser porque Caetano se sumó al concierto, metiendo su diestra donde ya había otra y, con la siniestra levantóme la pija para ponérsela al Viejo glotón en la boca. Aguanté como un mulo, pero me vine como un toro. Y tras semejante orgasmo, no hay Titán que consiga rellenarse el puñetero hueco.
Cuando recuperé la vertical y el resuello, el patrón del Club me lanzó, con la codicia en los ojos.
–¡Te diste como una reina!
–Como una República –le corregí–. Con todos y para el bien de todos.

Relato publicado en PervertiDos

12.10.12

Masturbación barroca




Laia López Manrique 
Ilustración: Javier Crux
Amarrada al duro banco, siente de pronto que su cuerpo es un orificio parduzco y sus alas laten. Es así: a su alrededor, las voces, el aire limpio, las contraventanas, la luz del fluorescente; dentro, el templo sagrado, la textura imaginada, antifónica, del humo. Y, entonces, todo ocu- rre: el cruzamiento de las piernas, el dedo que avanza hacia la cremallera del pantalón sin atreverse a franquearla, el roce de los muslos, la lava que cae del coño, del oscuro acorazado coño, la transpiración del ripio a través de la tela. Oh, la imitatio auctoris, la imitatio auctoris, los ojos entreabiertos, el rictus serio y grave, contra la lengua her- mética el sabor de la saliva. Un movimiento más y nota cómo el mundo la abandona, la delación de un sonido ahogado entre los labios, la risa de alguien que la acusa y la mirada desencajada e hiperbólica de la profesora de Literatura Española II en la tarima.
Antes de salir de la clase piensa con soberbia que, en poesía, la contención siempre superó al ornato. 

Relato publicado en PervertiDos

17.7.12

Desnudo impresionista


Pepa Merlo 
Ilustración: Margarita Lliso
Abro los ojos. El chasquido de los labios al soltar el beso me ha despertado. El sonido del roce de la piel, del chapoteo de dedos en zonas húmedas, el vaho de los alientos, se eleva hasta donde yo estoy. Mi pulso se acompasa al ritmo de sus gemidos. Oculto por la mano palpita con fuerza mi sexo. De nuevo están ahí, amándose.
Apenas un segundo de silencio, un corte en la respiración y recomienzan. Acoplados el uno sobre el otro como en un juego de contrarios, se chupan, se lamen, se frotan, se rozan, se muerden... Conozco cada uno de los movimientos, el recorrido que hacen por sus cuerpos. Sé cuándo ella levanta la cabeza y posa la mirada clara sobre mí, aunque no la vea, aunque no me vea. Mi brazo de trazos imprecisos esconde mi rostro y oculta todo lo demás.
Debe de ser cuestión de voluntad, caer sobre los amantes, cubrir sus cuerpos con mi piel de lienzo. Amar al fin con ellos. 

Relato publicado en PervertiDos

29.6.12

Lo estoy haciendo contigo




María José Codes 
Ilustración: Carla Fernández
Ponía la lavadora con parsimonia ritual, inclinando su cuerpo sobre la máquina, de espaldas a la puerta, donde sabía que Jorge estaría disfrutando de la brevedad de sus bragas. Que su cuñado de veinte años anduviese observándola a escondidas había sido molesto al principio. Luego comenzó a sentir cierto placer en ser espiada. Su actos, antes rutinarios, se convirtieron en representaciones únicas para un solo espectador y acabó por dejar siempre las puertas abiertas para facilitarle la vigilancia.
Una noche que hacía el amor con su marido, Jorge apareció desnudo en el umbral de la puerta. Ella guardó silencio. Mientras Luis la penetraba, Jorge permanecía mudo en su puesto de observación. Entonces ella dijo: “lo estoy haciendo contigo”. Jorge lo entendió al punto y comenzó a masturbarse con fogosidad. “Claro que lo estás haciendo conmigo, amor”, respondió Luis acelerando el ritmo de su penetración. “Lo estoy haciendo contigo”, repitió excitada ante la reacción de su marido, sosteniendo la mirada de Jorge. “Sigue, sigue, me encanta que me hables así, querida”, resolló Luis al tiempo que la embestía cada vez con más vigor. Enseguida sobrevino el final para los tres. Luis soltó un largo aullido. Ella gimió al ver a Jorge verterse sobre la alfombra antes de desaparecer en la penumbra. La pareja quedó tendida y exhausta sobre las sábanas. “La próxima vez dejaremos que entre, cariño”, le susurró Luis al oído. 


Relato publicado en PervertiDos

30.5.12

Pervertidos en Madrid. Presentación y firmas en la Feria del Libro



El próximo sábado, día 2 de junio, presentamos "PervertiDos" en Madrid. Será en la librería La Marabunta (Calle Torrecilla del leal, 32, Lavapiés),  a las 20:00. 



Los que no podáis asistir a la presentación podréis conseguir vuestro ejemplar firmado en nuestra caseta de la Feria del Libro de Madrid.

Programa de firmas de "PervertiDos" en la la Feria (caseta 261)



Viernes, 1 de junio

19:00 a 20:00 Almudena Hidalgo y Bluttie Kat
20:00 a 21:00 Hugo Clemente y Paula Lapido

Sábado, 2 de junio
12:00 a 13:00 Raquel Vázquez y Luis Morales
13:00 a 14:00 Sergi Bellver y Victoria R. Gil

Domingo, 3 de junio
12:00 a 13:00 Juan Carlos Márquez y Eugenia Alcazar
13:00 a 14:00 Marisa mañana y María José Codes
19:00 a 20:00 María Zaragoza y Luisa Hurtado González

Os esperamos

29.5.12

¿A qué esperas para leer "PervertiDos"? ABC

Sensualidad sin complejos, fantasías, perversiones y juegos para todos los gustos y edades, ¿te atreves?


7. «PervertiDos», de varios autores
Bajo el sobrenombre de «Catálogo de parafilias ilustradas», esta obra recoge una exótica selección de prácticas eróticas (algunas de las cuales tendrá problemas para encontrar en Google). El sadomasoquismo al lado de estas propuestas le parecerá un juego de principiantes. No apto para lectores fácilmente impresionables o enfermos de corazón.

22.5.12