¡Atención! Este blog puede herir o estimular tu sensibilidad.

1.8.10

Vergomanía

Ekaitz Ortega
Vergüenza, que no humillación. Sentir sus mejillas enrojecer, llegar hasta el punto en que no sabe qué decir, calibrar las palabras, medir los tonos, saber acariciar. Los lugares públicos, las palabras calientes, mi mano sumergiéndose en los escondites de su cuerpo mientras susurro en su oído que todos nos observan. Es sentir su pudor y emerge la excitación. Una vez derribados todos los escudos es cuando aparece su verdadero yo y siento la conexión que tanto me complace. Disfruto tanto la búsqueda como el objetivo cumplido. El silencio, mi sonrisa, su ansia por recuperar el control. Y luego, la complicación de una segunda cita, pocas veces se repite. El remordimiento toma el control y me evita. A pesar de haber disfrutado tanto como yo.

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