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26.7.10

Ipsofilia

Daniel Pérez Navarro
Se despidió de sus amigos y familiares. Me voy, será un viaje largo y no sé cuándo volveré, les dijo. Nadie se extrañó. Vivía solo y era excéntrico. Liquidó la cuenta corriente. Con el dinero, reformó su piso. Se deshizo de todo el mobiliario y de todas sus cosas. Mandó forrar las paredes y el techo con espejos. Luego llenó el suelo de colchones, y así lo convirtió en una cama gigantesca. Cuando terminó los preparativos, se quitó la ropa. Allí permaneció, entregado a la persona que amaba, a la única que le excitaba. Encontraron su cuerpo varias semanas después, al forzar la puerta. Había muerto de éxtasis.

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